Editorial


jose

NARCISISMO y NACIONALISMO


Prestigiosos especialistas de todos los campos del saber, reconocidos estadistas, políticos, escritores, artistas, historiadores, filósofos, educadores, psicólogos, científicos…, algunos de ellos Premios Nobel, nos han alertado contra el peligro de los nacionalismos. Especialmente a partir del convulso siglo XX donde arrastraron a Europa a dos guerras mundiales, tiñendo de sangre y sufrimiento una de las etapas más vergonzosas y cruentas de la historia de la Humanidad.
No abordaremos la cuestión de los nacionalismos enredándonos en la retórica de su definición. Este no es el lugar para enzarzarse en planteamientos rebuscados, la mayoría de ellos de corte buenista y por tanto estériles, es decir, alejados de la realidad. Nos introduciremos sin dilaciones en el tema adoptando la conocida reflexión que hizo San Agustín para explicar el tiempo como concepto: Si nadie me pregunta sobre él, decía, lo sé; pero si tengo que explicarlo… Es decir, que todos sabemos de qué estamos hablando.
Tampoco entraremos en disquisiciones sobre las (presuntas) diferencias entre nacionalismo e independentismo, en tanto en cuanto una y otra llevan en su constitución el ADN del separatismo, para que seguir (auto)engañándonos. Vamos pues a lo que vamos.

Hoy, inmersos en el siglo XXI, los nacionalismos son un anacronismo y por consiguiente no tienen razón… de ser. Los Estados soberanos, amparados en la legislación internacional, no pueden ni deben permitir su disgregación. Poco más que decir al respecto para no redundar en lo obvio. Mejor hagamos un poco de gimnasia mental reflexionando con algunas sentencias notorias al respecto antes de dar una pincelada (psico)analítica al asunto. Comenzaremos con autores extrajeros.

“El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad” (Albert Einstein) / “Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea” (Stefan Zweig) / “El nacionalismo es el hambre de poder templada por el autoengaño” (George Orwell) / “El nacionalismo es un proceso de aislamiento que provoca guerras, miseria y destrucción” (Jiddu Krishnamurti) / “El nacionalismo es nuestra forma de incesto, nuestra idolatría, nuestra locura.”(Erich Fromm) / “La ideología del siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el nacionalismo y el fundamentalismo religioso ( Ryszard Kapuscinski)/ “Los nacionalismos son un veneno que impiden que Europa trabaje de forma conjunta” (Jean Claude Juncker).
Continuemos con producto nacional.
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