Gobernar es imposible

Gobernar es una tarea imposible. Sí, como lo oyen (en caso de leer en voz alta, claro). En efecto. Así, con semejante firmeza, se expresó Sigmund Freud a comienzos del siglo XX respecto a la noble tarea de hacer política. ¿Por qué? Por la misma razón que también extendió esa consideración para otras dos dignas profesiones: la educación y el psicoanálisis. ¿Y a qué se debe dicha aseveración? Sencillamente a que los resultados esperados por esas tres distinguidas disciplinas sociales nunca terminan por ser los esperados. Gobernar, educar y analizar son tres imposibles. Tres intentos abocados al fracaso. Porque en su encomiable empresa siempre aparece una fisura. Un algo por fuera de lo dispuesto que impide que el producto final sea completamente satisfactorio. Lo cual no significa que el rendimiento y los logros alcanzados no sean buenos o incluso excelentes, pero… ¿se entiende? Se trata de esa hiancia, esa oquedad, ese agujerito que no permite un cierre completo, con el que hay que saber manejarse y convivir.

Lo que no significa abandonarse a la impotencia ni neurotizarse o deprimirse. De eso nada. La imposibilidad de la que hablamos es algo estructural, en tanto en cuanto se trata de una cuestión inherente al ser humano. De manera que más nos vale aceptarla: reconocerla y aprender cuanto antes a lidiar con la ella. Sobre todo, si lo que se pretende es ejercer de gobernante, educador o especialista en salud mental -conocedor de la teoría del inconsciente-. ¿Algún requisito especial? Sí, es necesaria cierta destreza, digamos creativa, para salvar el escollo y hacer de esa incapacidad constitutiva, propia del animal de la palabra, algo así como una virtud. O sea, revertir lo imposible en una modesta pero saludable condición de posibilidad. En una posibilidad real; llamémosle verosimilitud. ¿Me siguen? Es imprescindible que el profesional de dichas materias haga gala de una actitud constructiva frente al ciudadano, alumno, paciente…, o sea, que oficie de función paterna, ¡generando deseo, ganas de hacer algo interesante y productivo con el acontecimiento irreversible de vivir! Ahí radica su buena praxis. Consistiendo la clave del éxito en renunciar, en perder (algo de narcisismo y un cachito de goce) para ganar civilización.

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ENKI es una revista producida y editada por "ENKI EDICIONES S.L.", y dirigida por el psicólogo clínico y psicoanalista José García Peñalver.